Las ceras representan una clase de lípidos simples definidos como ésteres de ácidos grasos de cadena larga y alcoholes monohídricos de cadena larga, lo que las distingue de las grasas y aceites basados en glicéridos. Estos compuestos hidrófobos cumplen principalmente funciones protectoras en la naturaleza, formando recubrimientos impermeables sobre las superficies biológicas.
Estructura Química
Las ceras consisten típicamente en un ácido graso (C12–C36, a menudo saturado) esterificado con un alcohol graso (C12–C32, como el alcohol cetílico, estearílico o miricílico), dando lugar a ésteres neutros desprovistos de glicerol. Los ejemplos clásicos incluyen el palmitato de cetilo (que se encuentra en el aceite de la cabeza del cachalote), el palmitato de miricilo (un componente principal de la cera de abejas) y el palmitato de triacontilo (cera de carnauba). Su estructura general, R–COO–R’, resalta cadenas no polares alargadas que minimizan la interacción con el agua.
Propiedades Físicas
Sólidas a temperaturas ambiente y con puntos de fusión que oscilan entre 60–100°C, las ceras exhiben una baja gravedad específica (<1.0), una alta plasticidad cuando se calientan e insolubilidad en agua. Sin embargo, son solubles en solventes orgánicos no polares como el cloroformo y el benceno. Su alto punto de fusión se debe al empaquetamiento de sus cadenas lineales en cristales β estables, mientras que el polimorfismo puede influir en su textura. Por ejemplo, la cera de abejas muestra transiciones de formas cristalinas α (alrededor de 60°C) a β (62–64°C).











